jueves, junio 01, 2006

nuevos rumbos

Ayer fue mi último día de trabajo en el laboratorio. Me despedí con lágrimas en los ojos, aunque feliz.

Por fin se acabó el sentir que mi trabajo no es valorado. Allí mucha gente ni siquiera se aprendió mi nombre, solo era "la chica de la recepción". Otros en cambio, se que me echarán de menos, o al menos, me recordarán de vez en cuando.

A partir de hoy, todo mi trabajo será para mi, y para Mariano, claro. Juntos formamos un buen equipo: el ying y el yang. Seguro que nos va a ir bien. De momento no podemos quejarnos. Él es un técnico excelente, no hay avería que se le resista, y así me lo demuestra cada día. Sigue sorprendiéndome con sus habilidades, y eso que estoy acostumbrada a verle horas y horas buscando información, probado de mil maneras distintas, y cuando parece que no hay solución...Bingo! Ayer lo volvió a hacer.

Y yo...bueno, espero aprender mucho, que aun estoy muy verde en esto de la informática, pero tengo ilusión, que es lo más importante en estos proyectos.

Ya veremos que sucede...

1 comentario:

Mariano dijo...

muchas gracias, has conseguido sacarme los colores una vez mas.
A veces no creo que sea para tanto porque la gente no parece que valore tu experiencia, menos mal que estas tu a mi lado para recordarme que si que valgo para algo...
He de decir que Nuria esta haciendo un estupendo trabajo y aprndiendo a velocidad de vertigo, yo trbajo mas comodamente sin hablar por telefono cada dos minutos y ella lo hace de maravilla.
Dice que la queda mucho pero no para de montar ordenadores, y por cierto, lo hace muy bien, aunque a veces se pierde y se acobarda por miedo a equivocarse y yo soy de los que opino que hay que equivocase para aprender, o es que no nos habremos caido al suelo veces antes de aprender a andar....
A veces discutimos pero creo que es normal, hasta que llevemos una dinamica debemos acostumbrarnos para trabajar tranquilos, sin sobresaltos ni estres.